© Eric Mathon

Charlotte Casiraghi: la inspiración nupcial

1 Jun 2022 | Realeza

Cuando eres nieta de Grace Kelly, elegir tu look de novia es bastante complicado. Afortunadamente la mayoría de los miembros de la realeza de Mónaco destilan glamour y ese je ne sais quoi tan inspirador capaz de captar las portadas de toda la prensa especializada. Charlotte Casiraghi, uno de los rostros más bellos de la realeza europea, es la heredera natural del allure parisino de su madre y la elegancia atemporal de su abuela.

© Eric Mathon

Estilosa, discreta, distinguida y -naturalmente- princesa, eligió para su boda civil con el productor de cine Dimitri, tal día como hoy hace tres años, un look que recordaba al dos piezas de la diseñadora estadounidense Helen Rose que lució su abuela Grace Kelly en su enlace civil en 1956. Un guiño evocador al icónico traje de falda de brocado de color arena que aún recordamos.

La única fotografía oficial de los novios (realizada por uno de los fotógrafos acreditados del palacio familiar de los Grimaldi, Eric Mathon, en el Palais Princier de Mónaco) sorprendió a todos los medios especializados que aventuraban como posibles firmas responsables del traje nupcial a Chanel, Dior o Gucci, las casas de referencia de la novia. Carlota dejó claro y notorio que es un icono de estilo por mérito propio.

© Eric Mathon

El minivestido de Anthony Vaccarello para Saint Laurent que eligió, una vistosa creación confeccionada en brocado gris perla y rosa empolvado, era un poco más claro que el Helen Rose de su abuela, pero igual de impactante. Diseño a la caja, manga larga y encaje, con tres lazos grandes en la parte frontal. Completó el elegante atuendo con melena suelta efecto pulido y un pequeño half-up bun –semirecogido acabado en un moñito-, discretos pendientes de gota y unos stilettos plateados con tira de pulsera.

Para la fiesta posterior al enlace, los 500 invitados se trasladaron a La Vigie, la villa frente al mar de Karl Lagerfeld en Mónaco, donde la princesa Carolina vivió su romance con Ernesto de Hannover.

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El segundo estilismo del día, el del banquete y la fiesta, fue desvelado por el galerista francés y amigo de la familia Pierre Passebon. Carlota volvió a demostrar que no es una royal convencional y que su sentido de la moda es impecable.

Si su primera elección tenía un corte clásico y romántico, la segunda resultó moderna y sencilla. Optó por vestido blanco marfil de Chanel con escote en palabra de honor, cuerpo entallado con un elaborado corpiño doblado y falda vaporosa que de nuevo evocaba a Grace Kelly, quien usó un vestido similar en el thriller de 1955 To Catch A Thief . Como calzado, unos botines rockeros plateados, de la colección de Alta Costura de Chanel, la última diseñada por Lagerfeld. 

Lo combinó con una formidable gargantilla en cascada de diamantes de la firma Cartier, perteneciente a su abuela Grace y un falso bob ondulado, muy propio también de su abuela. Como era de esperar, no decepcionó. Deslumbró.

Carole Bouquet, madre de Dimitri, recibiendo a los invitados.

© Beatrice Borromeo

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