Daniel & Ramón. Amor sincero a primera vista

30 Jun 2022 | Sociedad

Que el amor aparece donde menos lo esperamos es un dicho que se convierte en realidad en la relación de Daniel y Ramón, ya que se conocieron a través de una app. Durante la pandemia y mientras sonaba una canción con significado para ellos, Ramón se arrodilló y le pidió matrimonio a Daniel, “fue uno de los regalos más especiales de mi vida”.

La ceremonia y la celebración tuvieron lugar en Trasanquelos, una aldea a pocos kilómetros de A Coruña, lugar de origen de Ramón y el espacio perfecto para una fiesta íntima y familiar como la de esta pareja. Querían que todos los proveedores de la boda fueran de Galicia, así que confiaron en su amiga Sara Lage para vestirse.

“Desde el primer momento rechazamos ir de traje, queríamos ser nosotros mismos, por eso confiamos en Sara para el diseño de las chaquetas y camisas, creadas en tejidos rústicos”.

Los pantalones eran de Mónica Cordera, una de las marcas favoritas de ambos. Las alpargatas de piel de Daniel eran de Hereu y las de lino de Ramón, de Neutrale. Las madrinas fueron las madres de los novios, “estaban espectaculares”, recuerdan. La madre de Daniel eligió un diseño también de Sara Lage, alpargatas de Castañer y un sombrero sancosmeiro artesanal, hecho en Noia. La madre de Ramón llevaba un vestido de La Octava.

La invitación, creada por una amiga de Ramón, Belén Baquero, era digital y animada. Estaba protagonizada por los propios novios acompañados de sus perros y diferentes elementos gráficos que evocaban el ambiente más puramente gallego. La ceremonia fue íntima y muy emotiva. Oficiada por Cristina Moreira, estuvo repleta de discursos de familiares y amigos de la pareja. La celebración la organizaron con ayuda de Cabliseña, encargada de la iluminación, y de Iria Casteleiro, a la que alquilaron el mobiliario.

La decoración floral la crearon ellos mismos con helechos y ramas que recogieron en el entorno de la finca y con flores de la floristería de su barrio en A Coruña, El Nombre de la Rosa. Como el padre de Ramón había fallecido pocos meses antes de la boda, y le gustaba mucho el laurel, decidieron cambiar los pétalos por hojas de este árbol para “sentirlo también a él”. Los ramos, que después regalaron a sus madres y sus mejores amigas, eran de Pradovello.

Para la música eligieron a Tomás, de Mas Music, durante todo el día. Pero también recibieron una sorpresa por parte de la hermana de Ramón: la actuación de Fumayama. “Disfrutamos mucho de la música desde el principio de la boda”, recuerda la pareja. El banquete, en formato cóctel, estaba creado a base de producto gallego, de proximidad y de la mejor calidad. Trabajaron con varios proveedores, cada uno especializado en una materia prima. Para el marisco, confiaron en Eventos Alborada; en Henri Wines para la mesa de quesos gallegos y en Xurxo Cazón para el jamón, que se cortaba al momento. También hubo una mesa healthy creada por Despensa 77, gran amiga de la pareja, y callos, preparados por un primo de Ramón, que es cocinero. Las empanadas eran de El Pinar, en A Coruña, y también hubo un pulpeiro, regalo de la madre de Ramón. La mesa dulce fue creada por Amaranto Concept Store. En ella todos los postres eran sin gluten.

“Como regalo sorpresa, un tío de Ramón nos regaló un puesto de madera que él mismo elaboró en el que -a media tarde, durante la fiesta- dos señoras preparaban tortilla de Betanzos”.

La canción de entrada fue I Want to Break Free, de Queen y la del primer baile Stranger Kiss, de Alex Cameron & Angel Olsen. Uno de los espacios favoritos fue el photocall, que los mismos novios decoraron con mobiliario antiguo de la finca y mucho verde. Como detalles para los invitados ofrecieron tarjetas de agradecimiento plantables, también de Belén Baquero.

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